

Hannah Freiwald
Fundadora
Hannah llegó a Guatemala desde Alemania en 1988. Poco después nació su primera hija, por cesárea. Fue el resultado de la cascada de intervenciones que puede vivir una mujer sana en trabajo de parto cuando llega a un hospital: recibió dosis excesivas de oxitocina sintética y desarrolló un anillo de Bandl, una señal de alarma de que el útero está en riesgo de romperse. No lo detectó el obstetra a cargo, sino su propia madre, que era anestesióloga.
Hannah sintió que le habían robado la experiencia de parir. Dos años después dio a luz a su segunda hija en casa, de forma natural, acompañada por la comadrona tradicional de la comunidad. Supo entonces que quería evitar que otras mujeres vivieran lo que ella vivió, y le pidió a la comadrona que le enseñara. Su respuesta fue clara: «No. Primero aprende, y después puedes venir conmigo». Al poco tiempo nació su hijo en casa, a las 37 semanas, en uno de los últimos partos de aquella comadrona, ya ciega por la edad pero plenamente capaz.
Hannah se formó como partera en Maternidad La Luz, en El Paso, Texas, y regresó a Guatemala a atender partos. En 1997 nació Diana, la menor de sus cuatro hijos, y Hannah siguió acompañando a mujeres en partos, controles ginecológicos y salud perinatal.
En 2007, Planned Parenthood la buscó para proponerle abrir un centro de planificación familiar. Tras pensarlo un momento, dijo que no. Propuso otra cosa: un centro de partos donde las mujeres de la comunidad con menos recursos pudieran atender todas sus necesidades de salud sexual y reproductiva. Así nació en 2008 el modelo de AMA. Hannah lo dirigió durante sus primeros años y siguió trabajando con el equipo, junto a su práctica privada, hasta 2023.
En 2023, a los 57 años y tras más de 35 años de trabajo, unos 3,000 bebés recibidos y cientos de mujeres acompañadas, recibió un diagnóstico de cáncer terminal. Dejó la partería, su casa en Guatemala, sus animales y su práctica. Con mucha convicción, meditación, oración y tratamientos alternativos y experimentales, contra todo pronóstico, hoy está libre de cáncer. Vive una vida más tranquila en Alemania, su país natal, cuidando caballos, otra de sus grandes pasiones.
Su trayectoria no solo dio origen a AMA: también formó nuestra manera de trabajar. Para Diana, directora ejecutiva desde 2022, el camino de su madre a través del cáncer fue una bendición que puso todo en perspectiva. De ahí nace una cultura de autocuidado, resiliencia y compromiso que hoy compartimos en todo el equipo, muchas de nosotras formadas por Hannah.